Il Giardino dei Pensieri
Archivio del Forum Internazionale sulla Didattica della Filosofia
Marzo 2001

BREVE IDEA DE LA DIDÁCTICA FILOSÓFICA EN URUGUAY

 Mauricio Langon
Ex-Inspector Nacional de Filosofía
Presidente de la Asociación Filosófica del Uruguay

 Antecedentes históricos y marco institucional

 La tradición enseñanza de la filosofía en Uruguay, tiene un marcado carácter de debate respetuoso de las cuestiones más importantes, con amplia participación y diálogo entre los estudiantes, bajo la coordinación del profesor.

 Se enseña filosofía para jóvenes de 15-17 años, desde 1787. Desde 1885 filosofía queda ubicada en los últimos tres años de Bachillerato, con una carga horaria semanal de 3 horas en todas las orientaciones. Actualmente las "horas" son de 40 minutos cada una y en la opción "derecho", tiene 5 horas en el último año. Puede calcularse que más del 60% de los jóvenes de 15-17 años recibe al menos un año de filosofía, y casi el 50%, 3 años.

 La enseñanza de la filosofía tiene considerable uniformidad a nivel nacional: los mismos programas, métodos de evaluación, profesores e Inspección. Esa uniformidad no incluye manuales oficiales ni excluye una libertad de cátedra cuya amplitud tiende a acentuarse.

El cuerpo docente está integrado en un 70% por egresados del oficial Instituto de Profesores "Artigas" (IPA) que se especializa en formar profesores en cada una de las asignaturas liceales. Los restantes han accedido a su cargo por concurso o lo ejercen interinamente, con variadas titulaciones.

 

Los programas de filosofía

Los actuales programas de filosofía que se definen como "articulados y abiertos" fueron acordados en un proceso de debate entre todos los profesores de filosofía de educación secundaria que se inició en 1991 y culminó en 1994. Desde 1995 se aplican en todo el país.

En sus fundamentos estos programas ubican a la filosofía en el marco valorativo de nuestro sistema educativo, pues procura ser formadora de "hombres integrales, críticos, libres y creativos". A las funciones tradicionales de culminación de estudios medios como "eje de integración coherente y síntesis creativa de los conocimientos aportados por otras disciplinas" y "propedéutica de estudios superiores y preparación para la vida, en tanto aporta la formación crítica y los instrumentos lógicos imprescindibles para prevenir el dogmatismo y la unilateralización, y ser plenamente hombres libres en una sociedad democrática", los nuevos programas agregan "aprender a pensar" en tanto invita a "integrar los saberes significativa y críticamente, a rehacerlos, a generar nuevos saberes". El manejo de instrumentos conceptuales y formales se concibe ligado a sus referentes metafísicos y éticos. El conocimiento de las obras de los grandes filósofos proporciona elementos para examinar la conducta y valores de la sociedad y potenciar "una práctica de vida basada en la reflexión, en la sensibilidad y en la solidaridad". En suma se entiende que "la asignatura ha de contribuir a la formación de personas críticas, emancipadas, informadas, tolerantes y solidarias".

 Los objetivos de la educación filosófica se articulan en torno a dos vectores: la "dimensión comunitaria" (descubrimiento de: la solidaridad de destino de los hombres, las culturas, la naturaleza; los límites de la propia racionalidad; la necesidad del diálogo, etc.) y la "dimensión personal" (autonomía de pensamiento crítico y creativo, resistencia a la manipulación, valores sólidos con ductilidad y apertura, destrezas cognitivas, hábitos de reflexión, etc.). Estos objetivos se organizan y desarrollan en tres niveles interdependientes: nivel informativo de contenidos filosóficos, de integración de estructuras cognitivas, nivel valorativo y actitudinal.

 Las "indicaciones a los docentes" dan líneas rectoras generales para una didáctica filosófica. Como ruptura con líneas psicologicistas, logicistas y otras que tuvieron peso en el pasado reciente se aclara que "los tres años de estudios son de filosofía; cada curso es un curso de filosofía; cada clase es una clase de filosofía". En consecuencia se insta a que en cada clase haya "reflexión, crítica, argumentación, elaboración creativa". Se sugiere que los profesores trabajen en Salas y que coordinen su acción con docentes de otras disciplinas.

El hilo conductor de la metodología propiciada es el fomento del trabajo autónomo, crítico, dialogal y creativo del alumno. Es obligatorio en los tres cursos: a) lectura filosófica de textos no filosóficos; b) lectura directa de textos filosóficos; c) realización de debates en clase.

Se establece que la evaluación lo es del curso (y no el curso para la evaluación) y que considera todo el proceso. Mientras el sistema exija un "examen final" cada profesor preparará un "programa de examen" sobre lo efectivamente trabajado en clase. En el último año se pide "un trabajo de tipo monográfico".

Respecto a contenidos, se establece que "son articulados en función de objetivos y abiertos a iniciativas". Hay la "libertad de cátedra" compatible con un mínimo obligatorio de contenidos, cuya secuencia puede ser alterada por los profesores. Los contenidos tienden a que en el primer año el estudiante comprenda qué le cabe esperar de los cursos de filosofía, aprenda a problematizar y logre algunas destrezas de razonamiento; que en el segundo año se plantee problemas centrales sobre una base sólida; que en el tercer año se sigan a través de la historia y las culturas al menos dos grandes problemas de la filosofía teórica y práctica contextualizados en la vida cotidiana.

El programa del primer año (4º de liceo ó 1º de BD) tiene carácter introductorio, motivador, y de desarrollo de destrezas y actitudes. Las metodologías deben ser activas y grupales y los contenidos deben remitir a la experiencia cotidiana del alumno. Los distintos "módulos" procuran: 1) sensibilizar y clarificar al estudiante sobre la asignatura (¿qué es filsofía?); 2) enseñar a problematizar, conmover convicciones dadas acríticamente por ciertas, valorar la búsqueda en común de la verdad y el bien (problemas filosóficos; con consideración especial de uno de ellos a elección); 3) que el estudiante tome conciencia de los condicionamientos histórico culturales y de la necesidad de conocer el entorno para ser capaces de actuar autónoma y eficazmente(antropología, persona, personalidad); 4) hacer descubrir el valor de la argumentación y el pensamiento riguroso en la vida cotidiana y en el trabajo en común (lenguaje, nociones de lógica informal).

El programa de segundo año busca que el alumno conozca instrumentos lógicos y los advierta como creación humana con sus límites. También procura que conozca modelos epistemológicos y psicológicos y sepa aplicarlos en la reflexión respecto a problemas actuales.

Sus contenidos abarcan "lógica", "epistemología" y "psicología" temáticas que deben tratarse equilibradamente. La lógica tiene un enfoque sistemático y no histórico, mostrándose cómo sus elementos aparecen como instrumentos inventados por el hombre y cómo, en sus límites, exigen recurrir a otros inventos. Se procura reducir el peso del cálculo y utilizar ejemplos cotidianos. La epistemología se inicia ubicando a las ciencias en el marco de los diversos modos de conocer y luego se plantean los lineamientos generales de al menos dos modelos epistemológicos vigentes para estudiar problemas concretos a la luz de perspectivas contrapuestas, con el grado de profundidad que sea posible. La psicología se encara en una perspectiva integral, presentándose al menos dos teorías que se considerarán en relación al estudio de problemáticas cotidianas personales, sociales o culturales.

El programa del tercer año se centra en la problemática más estrictamente filosófica (ética, metafísica, antropología filosófica), con utilización particular de lectura directa de textos de filósofos de diversas épocas y culturas.

Se desarrolla, profundiza y fundamenta en este programa el tratamiento a partir de "problemas", como modo de articular creativamente las ventajas de los enfoques "temático" ("sistemático" o por "nociones") e histórico, sin alejarse de los intereses vitales de los estudiantes. El ejercicio pensante se realiza sobre temáticas filosóficas concretas, pero evitando priorizar la información sobre los procesos reflexivos.

Las alternativas de una organización "temática" y una "histórica" fueron descartadas porque los programas por temáticas o autores tienden a hacer prevalecer la información sobre lo realmente importante: el ejercicio del proceso cognoscitivo. Tienden a hacerse académicos, memorísticos, apegados a manuales o esquemas predeterminados de acumulación de conocimientos, sin relevancia vital para el estudiante. Además al centrar el programa en contenidos, resulta imposible hacer un tratamiento en profundidad de las cuestiones consideradas, sacrificándose la calidad a la cantidad.

En cambio, un programa centrado en problemas tiene en cuenta una característica fundamental y única del pensamiento filosófico: toda problemática bien planteada implica la totalidad de la filosofía, no por acumulación, sino por fundamentación. En esta disciplina lo decisivo es la profundidad de lo captado por el alumno y no la extensión. Es importante que el joven vislumbre el nivel de fundamentación en que se plantean estas cuestiones para que pueda trasladar este horizonte a cualquier otra temática existencial.

El programa del tercer año de filosofía se centra en dos problemas, uno metafísico y otro ético. Se entiende importante considerar la temática antropológica implicada en los problemas que sean seleccionados. En cada problema: 1) sensibilización, 2) Planteo contextualizado del problema, 3) Seguimiento del problema a través de textos de la historia de la filosofía, incluyendo textos no occidentales y latinoamericanos. Durante el curso habrá de considerarse al menos un texto fuente de cada una de las siguientes filosofías: antigua, medieval, moderna, del siglo XIX, del siglo XX, no occidental y latinoamericana.

Es fundamental la contextualización de la problemática y el enfoque interdisciplinar, en conexión con el desarrollo histórico e intercultural de la cuestión. Se exige equilibrar el tratamiento de los problemas, evitándose la insistencia en autores de una misma tendencia.

Se parte de los intereses de docentes y alumnos, se planifica en común considerando la accesibilidad de los materiales de estudio y se da tiempo a la reflexión, al diálogo, a la investigación, a la profundización. Con libertad de cátedra el profesor puede trabajar cómodamente de acuerdo al medio socio-cultural en que se ubica, cultivando un pensamiento crítico y autocrítico, divergente y libre.

 Se exige de los estudiantes un trabajo de elaboración. Esta exigencia es una necesidad pues pensando se aprende a pensar. Es en la práctica de la labor investigativa y de la reflexión libre, acompañada de la autocrítica y la metacognición, que el joven irá forjando su pensamiento autónomo.

 

Balance y perspectivas

La tradición de la enseñanza de la filosofía a nivel secundario en Uruguay, su extensión en años, su carga horaria, el elevado magisterio de muchos profesores y la reciente renovación programática son elementos que nos enorgullecen y que permiten esperar la continuidad, profundización, extensión y mejora de la educación filosófica de nuestros jóvenes.

Sin embargo las dificultades de la situación actual son muy importantes. En primer lugar menciono la remuneración irrisoria de los profesores que afecta la calidad de la docencia al obligar a una enorme carga horaria que lleva a sacrificar la investigación y el perfeccionamiento. La necesaria tarea de actualización y entrenamiento didáctico-filosófico se ve muy afectada por falta de rubros. Ello provoca además desestímulo y reduce la estima social de la labor docente. Pese a ello, en general, la moral del plantel docente es buena y se responde a los desafíos con entusiasmo. La filosofía tiene poco espacio público aunque pueda suponerse su influencia en la conformación de algunas caracterísitcas de la mentalidad nacional. Los esfuerzos iniciados en este sentido no tienen todavía resultados notables.

 Otro aspecto afecta quizás más el ánimo de nuestros profesores: la sospecha de amenazas a la supervivencia de la filosofía como disciplina autónoma, permanentemente amenazada por corrientes tecnocráticas o acríticas y, recientemente, por la implementación de una llamada "reforma educativa" que, si bien afecta por ahora niveles inferiores de enseñanza donde no hay filosofía, ha volcado ingentes esfuerzos e inversiones económicas en una orientación que no deja lugar al pensamiento autónomo y crítico. A su vez, esta "reforma" ha debilitado la formación docente disciplinar y de hecho ha desmontado la Inspección. Sin embargo el número de estudiantes que opta por hacer profesorado o licenciatura en filosofía es sostenido y aun creciente.

 En este contexto la investigación y la actualización de los profesores en las líneas didácticas indicadas se ven afectadas seriamente.

 Si bien los nuevos programas avanzan en la propuesta de nuevas formas de evaluación, hay un sistema único que rige a todas las asignaturas y que no ha sido alterado. Para 4º año de liceo, primero en que se enseña filosofía, se centra en escritos y orales parciales. Para los dos años siguientes está centrado en exámenes finales para cada asignatura. La aprobación de todos los exámenes de Bachillerato habilita al ingreso a la Universidad, de modo que no hay "selectividad" ni pruebas análogas.

 Este sistema tiene cierta ductilidad que permite incluir trabajos de índole monográfica y formas más actualizadas de evaluación durante el curso, así como formulaciones adecuadas de las pruebas de examen, que dependen en gran parte de la creatividad del profesor. Sin embargo la exigencia de exámenes finales de hecho orienta los cursos desde ese fin, y hace que los estudiantes (y a veces los profesores) los vivan en función de los exámenes. También las exigencias formales que cuantifican, comparan y ponen en competencia a los estudiantes representan un obstáculo para lograr insertar la evaluación en la fluidez de los cursos como un instrumento de reorientación y mejora de las actividades filosóficas.

 Los programas incluyen extensas listas de libros de referencia, manuales, antologías, fuentes, etc. Sin embargo no se trata de bibliografías obligatorias ni excluyentes. Los profesores utilizan los materiales que consideran adecuados y suelen ponerlos a disposición de los estudiantes en forma de fotocopias. Los manuales cayeron en descrédito a partir de sólidas críticas a su uso realizadas a comienzos de siglo. Actualmente se recurre a manuales actualizados utilizándolos más bien como guías o introducción a algunos temas, siendo complementados según los casos con diccionarios técnicos, historias de la filosofía y textos directos.

 Tal vez pueda apreciarse en esta apretada síntesis que concebimos la didáctica de la filosofía como una unidad en que tanto los contenidos como los materiales los métodos y la evaluación se orientan en función de lograr una formación filosófica adecuada a los desafíos de la actualidad.

 La didáctica de la filosofía se enseña -teórica y prácticamente- durante tres años en la formación de grado de nuestros profesores (que en el último año de estudios tienen un grupo a cargo bajo supervisión del profesor de didáctica). Los profesores de didáctica, la inspección y la asociación filosófica aúnan esfuerzos en para mejorar la enseñanza de la filosofía.

 La actualización de los docentes (en un país donde prácticamente no hay postgrados) se hace regularmente mediante Jornadas anuales y Cursos de Verano. Normalmente se realizan Encuentros regionales e internacionales (que generalmente reúnen a profesores de una determinada región y de países vecinos). Actualmente la AFU ofrece breves cursillos "itinerantes" en todo el país.

 A partir de la experiencia realizada por el Centro Uruguayo para Filosofar con Niños se ha avanzado en el desarrollo de la llamada "comunidad de indagación" que se ha aplicado también con éxito en seminarios intensivos para profesores de filosofía de liceo, con una carga de 60-80 horas en varios días sucesivos o alternados. Se trabaja con la metodología del "training" para preparar en pequeños grupos la presentación de un problema, realizándose luego en seminarios de 20 a 30 personas el debate y procediéndose luego a la evaluación.

 Desde la Inspección propicié métodos de automejora incluyendo la mutua visita a clases con observación crítica de las mismas y posterior discusión y evaluación, su preparación conjunta, etc. Sin embargo es muy difícil que las funciones de inspección puedan ser asumidas comunitariamente. Las Salas de profesores en algunos lugares han logrado un funcionamiento aceptable, pero el apoyo del Inspector (de un cuerpo de al menor 3 ó 4 inspectores, no de uno solo como era hasta abril) parece necesario para superar ciertas trabas burocráticas, prejuicios y hábitos de funcionamiento demasiado dependientes.

 Posiblemente una revista sea un modo importante de intercambiar experiencias didácticas. La AFU está considerando esta posibilidad. Por el momento una audición radial que viene desarrollándose con éxito está cumpliendo la función de difundir algo más la labor de nuestros docentes y la publicación periódica de un Boletín al menos nos permite mantenernos informados.

Un grupo de profesores que integro ha creado un "manual" con características propias. Su título ya es un programa: "Materiales para la construcción de cursos de filosofía". Se trata de una serie de tomos dedicados a distintas problemáticas que incluyen presentación de cuestiones, textos puestos en contraposición, actividades, planes de discusión, sugerencias didácticas, etc., para ser usados libremente por profesores y estudiantes.

Ha sido una preocupación lograr realizar actividades relativamente masivas con estudiantes, fuera del ámbito de estudio, en un contexto filosofante y festivo. En 1997 y 1998 se realizaron experiencias exitosas Río Branco y Young (localidades relativamente pequeñas del interior de la República) con participación de centenares de estudiantes, que este año se reiterarán en Paysandú. En esa misma orientación nuestra Asociación lanza este año las primeras "Olimpíadas Uruguayas de Filosofía", concebidas en forma no competitiva. Estas "Olimpíadas" consistirán en actividades de discusión en grupos de unos 20 estudiantes, que enfrentarán colectivamente un problema ("¿Es posible una sociedad justa?"). Posteriormente producirán individualmente una composición escrita. Se realizarán voluntariamente en varias localidades del país. Toda la actividad será evaluada y autoevaluada pero no se prevé que haya "ganadores". Con características análogas está previsto un "Encuentro olímpico" rioplatense, en que participarán, a comienzos del año próximo, un grupo de estudiantes argentinos y uruguayos. Estas actividades tal vez podrían generar un marco que permitiera desarrollar la actualización de profesores (están previstas conferencias y talleres de apoyo, a más de la publicación de materiales seleccionados sobre el problema en cuestión) y avanzar en formas de evaluación más adecuadas. Como se advertirá se procura por esta vía algo oblicua trabajar una didáctica filosófica adecuada especialmente a los nuevos programas del último año de filosofía a nivel secundario.